Libres de halógenos, resistentes a la radiación UV y certificados TÜV, estos elementos de conexión solar están a la altura de las exigencias más duras de cualquier instalación en exterior.
Una instalación fotovoltaica no trabaja en condiciones controladas. Sus
puntos de conexión quedan expuestos a la lluvia, a los cambios bruscos
de temperatura y a una radiación ultravioleta que, con el tiempo,
deteriora los materiales inadecuados. Elegir bien en ese punto no es una
minucia: es una decisión que afecta a la seguridad y a la vida útil de
toda la instalación.
Los conectores fotovoltaicos de
GAESTOPAS responden a ese entorno desde el material hasta la
certificación. El cuerpo, en polipropileno y poliamida, resiste los
impactos, los aplastamientos y la degradación por UV. Los bornes de
cobre estañado garantizan una conexión estable por crimpado, con grado
de protección IP67 frente a polvo y agua. El rango de trabajo va de –40
°C a +85 °C, y las versiones de 1.500 Vdc amplían su uso a instalaciones
de mayor escala, con corrientes nominales de hasta 45 A. Las
certificaciones CE, RoHS, TÜV y C-UL-US avalan su uso tanto en proyectos
nacionales como en instalaciones de exportación.
La gama no
se limita al conector base. El latiguillo fotovoltaico, con cable de
goma libre de halógenos, permite la unión directa entre módulos. El
adaptador con fusible solar gPV integra la protección en el propio punto
de conexión para 1.000 y 1.500 Vdc. Y el juego de adaptadores para
derivación en T resuelve las bifurcaciones de cadena —en configuraciones
de 1 a 2 y de 1 a 3— sin necesidad de cajas intermedias, con IP67 y
temperatura de trabajo de hasta +110 °C.