Empalme IP68 enterrado: ¿gel o resina? Cómo elegir la mejor opción para tu instalación

Cuando se realiza una instalación eléctrica enterrada, ¿resulta más conveniente utilizar un empalme IP68 de gel o un empalme de resina? Ambos ofrecen una elevada protección frente al agua y al polvo, pero no responden a las mismas necesidades.

La diferencia principal no está en el grado de protección IP68, sino en la forma en la que cada sistema está pensado para trabajar y en si será necesario acceder al empalme en el futuro.

En esta guía analizamos las principales diferencias entre ambos sistemas, sus ventajas y los casos en los que conviene elegir una u otra.


¿Por qué es tan importante elegir correctamente un empalme IP68 enterrado?

Los empalmes subterráneos trabajan en unas condiciones especialmente exigentes. En el caso de un empalme subterráneo de baja tensión, además de soportar la humedad constante del terreno, puede estar expuesto a lluvias intensas, inundaciones, cambios bruscos de temperatura, vibraciones producidas por el tráfico o incluso a suelos con componentes químicos agresivos.

Por este motivo, no basta con que un empalme esté protegido frente al agua. También debe mantener sus prestaciones durante años sin comprometer la seguridad de la instalación.

Un empalme subterráneo de baja tensión debe garantizar la continuidad eléctrica, preservar el aislamiento de los conductores y ofrecer una protección duradera frente a los agentes externos. Elegir el sistema adecuado desde el principio puede evitar futuras intervenciones y reducir considerablemente los costes de mantenimiento.


Empalme gel vs resina: ¿qué diferencias existen?

Tanto los empalmes de gel como los de resina están diseñados para proteger las conexiones eléctricas frente al agua, las partículas y la humedad. Ambos disponen de certificación IP68, lo que significa que están preparados para trabajar en condiciones de inmersión continua siempre que se respeten las especificaciones del fabricante.

Sin embargo, la gran diferencia entre ambos sistemas está en su comportamiento una vez instalados.


Empalme de gel: la alternativa reaccesible

Los empalmes de gel incorporan un gel de silicona que permanece elástico durante toda su vida útil. Esto permite abrir nuevamente la caja si es necesario revisar la instalación, modificar el cableado o sustituir algún conductor.

Es decir, el empalme continúa ofreciendo protección IP68, pero sin convertirse en un elemento permanente.

Esta característica convierte al gel en una alternativa adecuada cuando existe la posibilidad de realizar ampliaciones, modificaciones o tareas de mantenimiento a lo largo de la vida de la instalación.

También, la instalación resulta muy rápida. No hay mezclas, tiempos de curado ni procesos adicionales: basta con realizar la conexión, cerrar la caja y el empalme queda listo para entrar en servicio.


Empalme de resina: máxima protección permanente

Los empalmes de resina presentan un funcionamiento distinto. Una vez mezclados los dos componentes, la resina endurece hasta formar un bloque sólido que encapsula completamente la conexión eléctrica.

El resultado es un sellado permanente con una elevada resistencia mecánica y química.

Como contrapartida, el empalme queda sellado de forma permanente. Si en el futuro fuese necesario intervenir sobre la conexión, sería necesario retirar el encapsulado para acceder a ella y realizar un nuevo empalme.

Por ello, suele utilizarse en instalaciones donde se prevé que nunca será necesario acceder nuevamente al empalme.


¿Cuándo elegir un empalme de gel?

El gel suele ser la opción más recomendable cuando la instalación puede evolucionar con el tiempo o requiere un mantenimiento periódico.

Es habitual encontrar este tipo de empalmes en:

  • Instalaciones de alumbrado público.
  • Jardines y zonas verdes.
  • Urbanizaciones.
  • Instalaciones fotovoltaicas.
  • Sistemas de riego.
  • Canalizaciones donde puedan añadirse nuevas líneas en el futuro.

Por ejemplo, en una instalación fotovoltaica es relativamente frecuente ampliar la potencia o sustituir algún tramo de cable después de varios años de funcionamiento. En este tipo de proyectos, un empalme reaccesible permite realizar la intervención sin tener que reemplazar toda la caja.

Otra de las principales ventajas del gel es su rapidez de instalación. No requiere preparar mezclas ni esperar tiempos de curado: el instalador introduce los cables, realiza la conexión y cierra la caja, dejando el empalme operativo de inmediato. Esto permite reducir los tiempos de instalación y mejorar la productividad, especialmente en obras con plazos ajustados.


¿Cuándo elegir un empalme de resina?

La resina resulta adecuada cuando la prioridad es conseguir un encapsulado definitivo capaz de soportar condiciones muy exigentes durante muchos años.

Entre sus aplicaciones más habituales destacan:

  • Cruces de calzada.
  • Instalaciones industriales.
  • Redes enterradas en profundidad.
  • Entornos con presencia constante de agua.
  • Suelos con fertilizantes o productos químicos.
  • Instalaciones con elevadas vibraciones mecánicas.

En estos casos, que el empalme no sea reaccesible deja de ser un inconveniente, ya que se busca un encapsulado permanente capaz de ofrecer una elevada protección frente a condiciones exigentes. Tanto los empalmes de gel como los de resina pueden contar con certificación IP68, que según la norma IEC 60529 / EN 60529 indica protección frente a la inmersión continua bajo las condiciones de profundidad y presión especificadas por el fabricante. En aplicaciones subacuáticas permanentes, la resina puede ofrecer una mayor resistencia frente a la presión hidrostática, siempre que así lo especifique la ficha técnica del producto.


Comparativa entre un empalme de gel y uno de resina

  Empalme de gel (EVO) Empalme de resina (Submarine)
Reaccesibilidad Sí — gel elástico reutilizable No — resina endurecida permanente
Tiempo de instalación Inmediato 30-60 min (curado de resina)
Resistencia a presión Alta Muy alta
Resistencia química Alta Muy alta
Ciclos de temperatura Excelente (-40°C a +90°C) Buena
Coste por unidad Medio Medio-alto
Caso de uso ideal Alumbrado, jardines, fotovoltaica Industrial, cruces de calzada, subacuático

Como puede observarse, ninguno de los dos sistemas es mejor que el otro de forma absoluta. La elección dependerá del tipo de proyecto y de si será necesario volver a acceder al empalme.


¿Qué dice la normativa sobre los empalmes enterrados?

Las instalaciones eléctricas de baja tensión deben cumplir los requisitos establecidos por el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT) y las normas aplicables en materia de protección de las conexiones eléctricas.

Por su parte, la norma IEC 60529 / EN 60529 define los grados de protección IP frente a la penetración de sólidos y líquidos. En el caso del grado IP68, la protección está diseñada para soportar inmersión continua en las condiciones especificadas por el fabricante.

Esto significa que tanto un empalme de gel como uno de resina pueden cumplir con el grado IP68 siempre que hayan sido certificados para ello. La elección entre ambos no depende de la normativa, sino de las necesidades de mantenimiento y del entorno de trabajo.


Errores habituales al elegir un empalme enterrado

Uno de los errores más comunes es seleccionar un empalme de resina en instalaciones donde previsiblemente habrá que realizar modificaciones futuras. En estos casos, cualquier intervención obligará a sustituir completamente el empalme.

También es habitual pensar que todos los productos con certificación IP68 ofrecen exactamente las mismas prestaciones. Sin embargo, aspectos como la resistencia química, la presión soportada, el rango de temperaturas o la posibilidad de reutilización pueden variar significativamente entre fabricantes y modelos.

Otro error frecuente consiste en no comprobar el rango de secciones de cable admitidas o las condiciones específicas de instalación indicadas en la documentación técnica del fabricante.


Preguntas frecuentes

¿Puede utilizarse un empalme de gel en una instalación permanentemente sumergida?

Sí, siempre que el fabricante certifique esa aplicación y especifique la profundidad máxima de inmersión permitida. Los empalmes EVO de ETELEC están certificados IP68 para uso sumergido.

¿Qué opción ofrece una instalación más rápida?

El empalme de gel. Al no requerir mezclas ni tiempos de curado, la puesta en servicio es prácticamente inmediata.

¿La resina proporciona mayor estanqueidad que el gel?

Ambos sistemas pueden alcanzar un grado de protección IP68. La diferencia radica principalmente en que la resina ofrece un encapsulado permanente con una mayor resistencia mecánica frente a condiciones especialmente exigentes.

¿Cuál es la mejor opción para instalaciones fotovoltaicas?

En la mayoría de instalaciones fotovoltaicas suele recomendarse el gel por su carácter reaccesible, que facilita futuras ampliaciones o trabajos de mantenimiento.

¿La resina bicomponente es tóxica durante la mezcla? La mayoría de resinas para empalmes eléctricos son de baja toxicidad, pero se recomienda el uso de guantes durante la mezcla. Una vez curada, la resina es completamente inerte.

¿Puedo mezclar cables de distinta sección en el mismo empalme de gel? Depende del modelo. Los empalmes de gel más habituales admiten secciones de 1,5 a 10 mm² en la misma caja. Consulta la hoja técnica del producto.


Cómo elegir el empalme IP68 adecuado

La elección entre un empalme IP68 enterrado de gel o un empalme de resina dependerá, sobre todo, del futuro de la instalación.

Si existe la posibilidad de realizar ampliaciones, inspecciones o tareas de mantenimiento, un empalme de gel ofrece la flexibilidad necesaria para acceder a la conexión sin tener que sustituirla por completo. Por el contrario, cuando se trata de una instalación definitiva sometida a condiciones de trabajo exigentes, un empalme de resina proporciona un encapsulado permanente con una elevada resistencia mecánica y química.

En GAESTOPAS contamos con la gama de empalmes IP68 de ETELEC, con opciones de gel reaccesible y resina para diferentes tipos de instalaciones y necesidades. Elegir el tipo de empalme adecuado desde el inicio permite mejorar la fiabilidad de la conexión y favorecer la durabilidad de la instalación eléctrica enterrada.